James Petras, www.larepublica.es

Imperialismo Cultural de Finales del Siglo XX por James Petras, o cómo entender tu esclavitud cultural.

Published On 2014/09/15 | By Dan | Contenido, feature, Letras, Traducciones

Nota del editor:

Y aquí vamos de nuevo, honestamente no recuerdo el nombre de la persona a la que escuché decir lo siguiente: “la vida es como una película a la que llegaste cuando ésta ya había empezado y lo que te queda hacer es tratar de entender de qué se trata”.

Y resulta totalmente cierto. Cuando empezamos a tomar conciencia nuestras familias nos están educando dentro de una sociedad con ciertos principios y uno se imagina que la vida es así y que hay que seguir la corriente, pero lo más seguro es que a nuestros padres les haya pasado lo mismo con nuestros abuelos y así sucesivamente, claro, cada generación con su circunstancia y sus conflictos particulares, pero casi puedo asegurar que todos siguiendo esta inercia que nos trae al conflicto cultural de estos días.

¿Tiempos pasados siempre fueron mejores? No lo sé… Lo que puedo decir es que creciendo las expresiones culturales tradicionales se sentían más vivas, sin profundizar mucho en el tema de la tradición, puedo dar como ejemplo la música que se escuchaba en casa, los contenidos en la radio, hasta los contenidos en la televisión y sobre todo la forma en la que se expresaba la gente mayor: con un Español elegante lleno de frases y dichos populares muy simpáticos.

Yo tenía un tío que era director de una agencia publicitaria, y mi papá, que trabajaba con él, a veces nos platicaba del día a día de la agencia y en general lo que yo le entendía era que al hacer una campaña de publicidad trataban de retratar, con los personajes que usaban, a la sociedad mexicana lo más cercano a la realidad, esto suena complicado porque la sociedad mexicana como tal es muy diversa pero en pocas palabras lo que ellos buscaban es que si veías a una mujer haciendo el papel de ama de casa tú la podías identificar como una ama de casa mexicana, o si veías a un niño en el parque, sabías que ese era un niño mexicano jugando en el parque y así.

Otro aspecto interesante de esas épocas era que prácticamente todo lo que se decía o escribía era en Español, las empresas, incluso las multinacionales, tenían que adecuar sus marcas y lemas publicitarios al Español y no recuerdo bien pero creo haber escuchado decir a alguien que esto estaba regulado en alguna ley.

¿Y todo esto a qué viene? Bueno, las cosas ya no son así y a mí todo esto realmente me molesta. Me molesta que la gente sienta que soltar frases en inglés les da estatus, me molesta oír en el radio eslóganes en inglés (eslogan es un anglicismo, pero es una palabra apropiada y también me molesta que haya quién se ofenda cuando uno dice eslogan en lugar de “slogan” con pronunciación “inglesa” y todo), sobre todo cuando se trata de venderte coches; me molesta que a la gente que habla en el radio de alguna manera le falte vocabulario para expresar sus clichés y termine soltando frases en inglés y me molesta también que mexicanos en todo el sentido de la palabra, le pongan nombres en inglés a sus marcas y empresas.

¿Por qué la gente en estos tiempos habla en inglés con sus hijos en casa? ¿Por qué hay cada vez más marcas multinacionales comprando y sustituyendo marcas nacionales? Si en México tenemos una gran industria del entretenimiento, ¿por qué consumimos tanto entretenimiento extranjero, porqué se producen tan pocos contenidos nacionales y por qué los que se producen tratan de parecerse tanto a los contenidos extranjeros?

¿Desde cuándo está pasando todo esto? ¡Díganme una expresión contracultural que tenga raíces auténticas nacionales! Depronto todo se siente falso: los hippies, los chavos de onda, rastafaris, metaleros, góticos, emos, vampiros, tecnos, patinetos, punketos, hiphoperos, skinheads, y un largo etcétera. Todas esas expresiones contraculturales son aprendidas, en pocas palabras, alguien vio en una revista o un periódico o una nota noticiosa a alguien vestido de una manera peculiar con un mensaje de rebeldía y terminó adoptando esa conducta como forma de expresión. ¿Eso tiene algo de malo? En este mundo de información globalizada es virtualmente imposible desconectarse de los contenidos internacionales, y la manera más natural para que una persona exprese su disgusto social es identificándose con una forma de pensar, lo que quiero cuestionar aquí es si estos contenidos no están preparados para captar este disgusto y manipularlo de alguna manera y en concreto cuestiono por qué, además de estas expresiones contraculturales “importadas”, no surgen expresiones contraculturales auténticas locales.

Yo soy el primero que me confieso un producto de la programación cultural, hay quienes dicen que no basta con ser: músico, doctor, abogado, arquitecto, etc; si no que también hay que parecer: músico, doctor, abogado, arquitecto, etc… Y lo que hacen es motivarte a encontrarte un disfraz, porque en realidad si ya eres: músico, doctor, abogado, arquitecto, etc, no necesitas parecer nada más que tu persona y así eres auténtico. Yo hasta hace unos meses todavía usaba el pelo largo y ni siquiera sabía porqué. Y lo que queda, supongo, es encontrar quienes somos, porque ese es el fin de la cultura, encontrar nuestras afinidades y nuestras identidades para conocernos a nosotros mismos y expresarnos auténticamente, tener anhelos auténticos y crear contenidos auténticos con todas las influencias culturales que hemos encontrado en el camino.

Todo esto me tiene de malas y para dar paso a lo interesante de este apunte diré que voy a tratar de ir ahondando en este tema aquí en Línea Alterna, les agradezco que hayan leído hasta aquí los reto a leer el siguiente artículo que escribió James Petras en febrero del año 2000. Lo encontré en inglés en la red y lo traduje, luego lo busqué en español y también lo encontré ya traducido, así es que si a alguien le interesa va a poder comparar esta traducción con algunas otras en la red.

Y sobre todo reto a los posibles lectores a que al terminar la lectura dejen un comentario y tratar de entablar una discusión aquí en Línea Alterna.

Aquí el artículo, gracias por leer hasta aquí, Dan, 2014.

 

Imperialismo Cultural de finales del siglo XX

James Petras
China y el Mundo
Febrero del 2000
Texto Original: http://www.rebelion.org/hemeroteca/petras/english/cultural_imperialism.htm
Traducción: Dan, 2014

Introducción

El Imperialismo Cultural de los Estados Unidos de América [EUA] tiene dos metas mayores, una económica y la otra política: capturar mercado para sus productos culturales y establecer su hegemonía al formar la consciencia popular.

La exportación de entretenimiento es una de las más importantes fuentes de acumulación de capital y ganancias globales desplazando a la exportación de manufacturas. En la esfera política, el imperialismo cultural juega un papel principal disociando a la gente de sus raíces culturales y tradiciones de solidaridad, remplazándolas con necesidades creadas por los medios y que van cambiando con cada campaña publicitaria. El efecto político resulta ser alienar a la gente de los lasos tradicionales de clase y comunidad, atomizando y separando a los individuos unos de otros.

El Imperialismo Cultural enfatiza la segmentación de la clase trabajadora: los trabajadores estables son motivados para disociarse de los trabajadores eventuales, que a su vez se auto separan de los desempleados, quienes en adelante se van segmentando en la “economía subterránea”. El Imperialismo cultural anima a la gente trabajadora a asumirse como parte de la jerarquía acentuando minúsculas diferencias en estilo de vida, raza y género, con aquellos por debajo de ellos en lugar de las grandes desigualdades que los separan de aquellos superiores.

La meta principal del imperialismo cultural es la explotación política y económica de la juventud. El entretenimiento imperial y la publicidad apuntan a la gente joven quienes son los más vulnerables a la propaganda comercial de EUA. El mensaje es simple y directo: ‘la modernidad’ asociada al consumo de los productos mediáticos de EUA. La juventud representa el mayor mercado para las exportaciones culturales de EUA y es la más susceptible a la propaganda consumista individualista. Los medios de comunicación masiva manipulan la rebeldía adolescente al apropiarse del lenguaje de la izquierda y canalizando el descontento hacia extravagancias consumistas.

El Imperialismo Cultural se enfoca en la juventud no sólo como un mercado si no también por razones políticas: para mermar una amenaza política en la que la rebelión personal puede llegar a ser una revuelta política en contra de las formas económicas y culturales de control.

Durante la década pasada los movimientos progresistas se enfrentaron a una paradoja: mientras que la gran mayoría de la gente en el Tercer Mundo padecen el deterioro de sus estándares de vida, aumentando la inseguridad social y personal así como la decaída de los servicios públicos (mientras las minorías acaudaladas prosperan como nunca antes) la respuesta subjetiva a esas condiciones han sido revueltas esporádicas, sostenidas, pero locales, y las protestas de gran escala son de corta duración. En una palabra, existe una brecha profunda entre las crecientes desigualdades y las condiciones socio económicas por un lado, y las débiles respuestas subjetivas revolucionarias o radicales. Las crecientes ‘condiciones objetivas’ en el Tercer Mundo no han sido acompañadas del crecimiento de fuerzas subjetivas capaces de transformar el estado de la sociedad. Es claro que no existen relaciones ‘automáticas’ entre la regresión socio-económica y la transformación político-social. La intervención cultural (incluyendo en el sentido más amplio ideología, conciencia y acción social) es la liga crucial convirtiendo las condiciones objetivas en intervención política consciente. Paradójicamente, los creadores de la política imperial parecen haber entendido la importancia de las dimensiones culturales en las prácticas políticas mucho mejor que sus adversarios.

 

Dominio Cultural y Explotación Global

El Imperialismo no se puede entender como un mero sistema de control y explotación económico-militar. La Dominación cultural es una dimensión integral para cualquier sistema sostenido de explotación global.

En relación con el Tercer Mundo, el imperialismo cultural puede ser definido como la penetración sistemática y dominio de la vida cultural de las clases populares por la clase reinante del Este, para así reorientar los valores, conducta, instituciones e identidad dela gente oprimida para adecuarse a los intereses de las clases imperiales. El imperialismo cultural ha tomado ambas formas ‘tradicionales‘y modernas. En siglos pasados, la Iglesia, el sistema educativo, y la autoridad pública jugaban un papel principal en inculcar a la gente nativa ideas de sumisión y fidelidad en nombre de principios divinos o absolutistas. Mientras que esos mecanismos ´tradicionales’ de imperialismo cultural siguen operando, nuevos instrumentos modernos basados en las instituciones contemporáneas se han convertido cada vez más en el eje de la dominación imperial. Los medios de comunicación masiva, la publicidad, los anuncios, los entretenedores e intelectuales seculares juegan un papel mayor hoy día. En el mundo contemporáneo, Hollywood, CNN y Disneylandia son más influyentes que el Vaticano, la Biblia o la retórica publirrelacionista de las figuras públicas. La penetración cultural está cercanamente relacionada con la dominación político-militar y la explotación económica. Las intervenciones militares de EUA en apoyo a los regímenes genocidas en América Central que protegen sus propios intereses económicos van acompañadas por una intensa penetración cultural. Evangelistas financiados por EUA invaden las aldeas para inculcar mensajes de sumisión entre las víctimas campesinas-Indígenas. Conferencias internacionales son patrocinadas para que los intelectuales domesticados discutan sobre ‘democracia y mercado’. Programas de televisión de escapismo tejen ilusiones de “otro mundo”. La penetración cultural es la extensión de la guerra de contra-insurgencia con medios no-militares.

 

Nuevas Características del Colonialismo Cultural

El Colonialismo Cultural Contemporáneo [CCC]es distinto de prácticas anteriores en varios sentidos:
  1. Está orientado hacia la captura de audiencias masivas, no sólo a convertir a las élites.
  2. Los medios de comunicación masiva, particularmente la televisión, invade los hogares y funcionan desde ‘adentro’ y ‘debajo’, así como desde ‘afuera’ y ‘arriba’.
  3. El CCC es de alcance global y de impacto homogeneizador: la pretensión de universalidad sirva para mistificar los símbolos, metas e intereses del poder imperial.
  4. Los medios de comunicación masiva como instrumentos del imperialismo cultural hoy son ‘privados’ únicamente en el sentido formal: la ausencia de nexos formales con el estado brindan una cubierta de legitimidad para el medio que proyecta los intereses del estado imperial como ‘noticias’ o ‘entretenimiento’.
  5. Bajo el imperialismo contemporáneo, los intereses imperialistas se proyectan por medio de sujetos no-imperiales. Los reportes de noticias se enfocan en las biografías personales de mercenarios soldados-campesinos de América Central y en sonrientes negros de la clase trabajadora de EUA en la Guerra del Golfo.
  6. Debido a la creciente brecha entre la promesa de paz y prosperidad bajo el capital no regulado y la realidad del aumento de la miseria y la violencia, los medios de comunicación masiva han reducido aún más las posibilidades de las perspectivas alternativas en sus programas. El control cultural total es la contraparte de la separación total entre la brutalidad del real capitalismo existente y las promesas ilusorias del libre mercado.
  7. Para paralizar las respuestas colectivas, el colonialismo cultural busca destruir las identidades nacionales o vaciarlas de contenido socio-económico sustantivo. Para fracturar la solidaridad de las comunidades, el imperialismo cultural promueve un culto a la ‘modernidad’ como una conformidad con símbolos externos. En el nombre de la ‘individualidad’, los lazos sociales son atacados y las personalidades son reformadas de acuerdo a los dictámenes de los mensajes mediáticos. Mientras las armas imperialistas desarticulan a la sociedad civil, y los bancos saquean la economía, los medios imperiales proveen a los individuos con identidades escapistas.

El imperialismo cultural provee caricaturas demonológicas devastadoras de los adversarios revolucionarios, mientras fomenta la amnesia colectiva la violencia masiva de los países pro-Occidente. Los medios de comunicación masiva Occidentales nunca le recuerdan a su audiencia de los asesinatos cometidos por regímenes anti-comunistas pro-EUA de 100,000 indígenas en Guatemala, 75,000 personas trabajadoras en El Salvador, 50,000 víctimas en Nicaragua. Los medios de comunicación masiva, encubren los grandes desastres resultantes de la introducción del mercado en Europa del Este y la ex-Unión Soviética, dejando cientos de millones Empobrecidos.

 

Medios de Comunicación Masiva: Propaganda y Acumulación de Capital

Los medios de comunicación masiva son una de las principales fuentes de riqueza y poder para el capital de EUA en tanto extienden sus redes de comunicación por todo el mundo. Un porcentaje en aumento de los Norte Americanos más ricos extraen su riqueza de los medios de comunicación masiva.

Entre los 400 Americanos más ricos, el porcentaje que deriva su riqueza de los medios de comunicación ha incrementado del 9.5 por ciento en 1982 al 18 por ciento en 1989. Hoy casi uno de cinco Norte Americanos más ricos derivan su riqueza de los medios de comunicación masiva. El capitalismo cultural ha desplazado a la manufactura como fuente de riqueza e influencia en EUA.

Los medios de comunicación masiva se han convertido en una parte integral del sistema de control político y social global de EUA, así como su mayor fuente de ingresos. Mientras los niveles de explotación, inequidad y pobreza incrementan en el Tercer Mundo, las comunicaciones masivas controladas por Occidente operan para convertir al público crítico en masa pasiva. Las celebridades mediáticas de Occidente y el entretenimiento masivo se han convertido en ingredientes importantes para desviar la inquietud política potencial. La presidencia de Reagan resaltó la centralidad de la manipulación mediática mediante muy visibles pero políticamente reaccionarios entretenedores, un fenómeno que se esparció hacia América Latina y Asia.

Existe una relación directa entre el aumento en el número de televisores en América Latina, la caída del ingreso y el decremento en la lucha masiva. En América Latina entre 1980 y 1991, el número de televisiones por habitante incrementó el 40 por ciento, mientras que el ingreso promedio cayó el 40 por ciento, y una serie de candidatos con políticas neo liberales fuertemente dependientes de su imagen televisiva ganaron la presidencia.

La creciente penetración de los medios masivos de comunicación entre los pobres, las crecientes inversiones y ganancias de las corporaciones de EUA en la venta de productos culturales y la saturación de las audiencias masivas con mensajes que proveen a los pobres con experiencias indirectas de consumo individual y aventura, define el actual reto del colonialismo cultural.

Los mensajes de los medios estadounidenses distancian a la gente del Tercer Mundo en un doble sentido. Crean la ilusión de ‘internacionalidad’ y lazos ‘entre clases’. A través de las imágenes de televisión se establece una falsa intimidad y una liga imaginaria entre los sujetos exitosos de los medios y los espectadores empobrecidos de los ‘barrios’. Estas ligas proveen un canal por el cual el discurso de soluciones individuales a problemas privados se propaga. El menaje es claro. Las víctimas son inculpadas por su propia pobreza, el éxito depende en esfuerzos individuales. Grandes satélites de TV, y los medios masivos de comunicación de EUA y Europa en América Latina evitan cualquier crítica de los orígenes socio-económicos y las consecuencias del nuevo imperialismo cultural que temporalmente han desorientado e inmovilizado a millones de Latinoamericanos empobrecidos.

 

Imperialismo y las Políticas de lenguaje

El imperialismo cultural ha desarrollado una estrategia dual para enfrentar a la Izquierda y establecer su hegemonía. Por un lado, busca corromper el lenguaje político de la izquierda; por el otro actúa para desensibilizar al público en general de las atrocidades cometidas por los poderes Occidentales.

Durante los 1980’s los medios de comunicación masiva de Occidente se apoderaron sistemáticamente de las ideas básicas de la Izquierda, vaciaron su contenido original y las rellenaron con un mensaje reaccionario. Por ejemplo, los medios masivos describían el interés de los políticos en restaurar el capitalismo y estimulando las desigualdades como “reformadores” o “revolucionarios”, mientras sus oponentes eran etiquetados “conservadores”. El imperialismo cultural buscó promover la confusión ideológica y la desorientación política volteando el significado del lenguaje político. Muchos individuos progresistas fueron desorientados por esta manipulación ideológica. Como resultado, fueron vulnerables a los dichos de algunos ideólogos imperialistas que argumentaban que los términos de “Derecha” e “Izquierda” carecían de significado, que las diferencias habían perdido validez, que las ideologías ya no tenían significado. Al corromper el lenguaje de la Izquierda y distorsionando el contenido de la Izquierda y la Derecha, los imperialistas culturales esperan hacer menos el atractivo político y las prácticas políticas de los movimientos anti-imperialistas.

La segunda estrategia del imperialismo cultural fue la de des-sensibilizar al público; para hacer del rutinario asesinato en masa de los estados Occidentales actividades aceptables. Los bombardeos masivos en Irak fueron presentados en forma de video juegos. Al trivializar los crímenes contra la humanidad, el público es desensibilizado de su creencia tradicional de que el sufrimiento humano está mal. Al enfatizar la modernidad de nuevas técnicas para hacer guerra, los medios masivos glorifican la elite de poder existente – la guerra tecnológica del Occidente. Hoy, el imperialismo cultural incluye reportes “noticiosos” en los que dichas armas de destrucción masiva son presentadas con atributos humanos, mientras que las víctimas en el Tercer Mundo son “agresores-terroristas” sin rostros.

La manipulación cultural global se sustenta en la corrupción del lenguaje de la política. En Europa Oriental, los mafiosos y especuladores ocupando tierras, empresas y riquezas, son descritos como “reformadores”. A los contrabandistas se les describe como “empresarios innovadores”. En el Occidente a la concentración absoluta del poder para contratar y despedir a manos gerenciales y el aumento de la vulnerabilidad e inseguridad del trabajo se le llama “flexibilidad laboral”. En el Tercer Mundo a la venta de empresas públicas nacionales a gigantes monopolios multi-nacionales se le describe como “rompimiento de monopolios”. “Restructuración” es el regreso a la especialización en materias primas o la transferencia de ingresos de producción a especulación. “Desregularización” es el cambio de poder para regular la economía del estado de interés nacional hacia la banca internacional y a la élite de poder multi-nacional. “Ajustes estructurales” significa en América Latina transferir recursos a inversionistas y bajar el pago al trabajo. Los conceptos de la Izquierda (reforma, reforma agraria, cambios estructurales) fueron orientados originalmente hacia la redistribución del ingreso. Estos conceptos han sido cooptados y transformados en símbolos para reconcentrar la riqueza, el ingreso y poder hacia las manos de las élites Occidentales. Y por supuesto todas las instituciones culturales privadas del imperialismo amplifican y propagan esta desinformación Orwelliana. El imperialismo cultural contemporáneo ha degradado el lenguaje de la liberación, convirtiéndolo en símbolos de reacción.

 

Terrorismo Cultural: La Tiranía del Liberalismo

Al tiempo de que el terrorismo estatal de Occidente intenta destruir movimientos sociales, gobiernos revolucionarios y desarticular a la sociedad civil, el terrorismo económico que practican el Fondo Monetario Internacional [FMI] y el consorcio de bancos privados, destruyen la industria local, merman la propiedad pública y violentan los sueldos y a los hogares asalariados.

El terrorismo cultural es responsable del desplazamiento físico de la cultura y actividades artísticas locales. El terrorismo cultural, asediando en las debilidades sicológicas y las profundas ansiedades de vulnerabilidad de las personas del Tercer Mundo, particularmente el sentimiento de ser “tradicionales”, estar “al revés” y oprimidos, proyectan imágenes de “movilidad” y “libre expresión”, destruyendo los antiguos lasos a la familia y a la comunidad, mientras aprietan las nuevas cadenas de arbitrariedad y autoridad ligadas al poder corporativo y a los mercados comerciales. Los ataques a los controles y obligaciones tradicionales son un mecanismo por el cual el mercado capitalista y el estado se convierten en el centro definitivo del poder exclusivo. El imperialismo cultural en nombre de la “auto expresión” tiraniza a la gente del Tercer Mundo, atemorizados de ser etiquetados como “tradicionales”, seduciéndolos y manipulándolos con sus falsas imágenes de “modernidad” sin clases. El imperialismo cultural cuestiona todas las relaciones preexistentes que son obstáculos para la única y sagrada deidad moderna: el mercado. Los pueblos del Tercer Mundo son convencidos, forzados y motivados a ser “modernos”, para ser sometidos a las demandas del mercado capitalista para cambiar las cómodas, tradicionales y sueltas ropas por los forzados y apretados jeans azules.

El imperialismo cultural funciona mejor a través de intermediarios colonizados, colaboradores culturales. El prototipo de colaboradores imperiales son los profesionales con movilidad en ascenso que imitan el estilo de vida de sus patrones. Estos colaboradores son serviles a Occidente y arrogantes a su gente, personalidades autoritarias prototípicas. Respaldados por los bancos y las multinacionales, ejercen un inmenso poder a través del estado y los medios masivos locales. Imitadores de Occidente, son rígidos en su conformidad con los mandatos de la competencia desigual, abriendo sus países y sus pueblos a la explotación salvaje en nombre del libre comercio. Entre los colaboradores culturales prominentes están los intelectuales institucionalizados quienes niegan el dominio de clase y la guerra imperial de clase detrás del discurso de la ciencia social objetiva. Ellos fantasean con el mercado como un árbitro absoluto entre el bien y el mal. Detrás de la retórica de la “cooperación regional”, los intelectuales conformistas atacan a la clase trabajadora y a las instituciones nacionales que regulan los movimientos de capital – sus simpatizantes son marginados y aislados. Hoy, a través del Tercer Mundo, los intelectuales de Tercer Mundo financiados por el Occidente han adoptado la ideología de la concertación (colaboración de clases). La noción de interdependencia ha remplazado al imperialismo. Y el mercado mundial desregularizado es presentado como la única alternativa de desarrollo. La ironía es que hoy como nunca antes, el “mercado” ha sido lo menos favorable para el Tercer Mundo. Nunca habían sido Europa, EUA y Japón tan agresivos al explotar al Tercer Mundo. El aislamiento cultural de los intelectuales institucionales hacia las realidades globales es un subproducto del acenso del imperialismo cultural Occidental. Para esos intelectuales críticos quienes se rehúsan a unirse a la celebración del mercado, quienes están afuera de los circuitos de conferencistas oficiales, el desafío es regresar una vez más a la lucha anti-imperialista y de clase.

 

La Norte Americanización y el Mito de una Cultura Internacional

Uno de los mayores engaños de nuestros tiempos es la noción de “internacionalización” de ideas, mercados y movimientos. Evocar términos como “globalización” o “internacionalización” se ha convertido en una moda para justificar ataques en alguna o todas las formas de solidaridad, comunidad y/o valores sociales.

Bajo el disfraz del “internacionalismo”, Europa y EUA se han convertido en explotadores dominantes de las formas culturales tendientes a la de-politización y la trivialización de la existencia cotidiana. Las imágenes de movilidad individual, de “la persona auto producida” el énfasis en “la existencia egocéntrica” (producida y distribuida en masa por la industria de los medios masivos de comunicación de EUA) se han convertido hoy en los mayores instrumentos de dominación del Tercer Mundo.

El neo-liberalismo continúa prosperando no porque resuelve problemas, sino porque sirve a los intereses de los ricos y poderosos y resuena entre algunos sectores de auto-empleados empobrecidos que abundan en las calles del Tercer Mundo. La Norte Americanización de las culturas del Tercer Mundo se lleva a cabo con la bendición y el apoyo de las clases reinantes nacionales porque contribuye a estabilizar su reinado. Las nuevas normas culturales – lo privado por encima de lo público, lo individual sobre lo social, lo sensacional y violento por encima de los esfuerzos del día a día y las realidades sociales – todas contribuyen a inculcar precisamente los valores egocéntricos que diezman la acción colectiva. La cultura de las imágenes, de las experiencias transitorias y de conquistas sexuales, trabaja en contra de la reflección, el compromiso y los sentimientos compartidos de afecto y solidaridad. La Norte Americanización de la cultura significa enfocar la atención popular en celebridades, personalidades y chismes privados – no en profundidad social, sustancia económica o condición humana. El imperialismo cultural aleja la atención de las relaciones de poder y erosiona las formas colectivas de acción social.

La cultura mediática que glorifica lo “provisional” refleja el desarraigo del capitalismo de EUA – su poder para contratar y despedir, de mover capital sin preocuparse por las comunidades. El mito de “la libertad de movilidad” refleja la incapacidad de la gente de establecerse y consolidar raíces comunitarias ante las cambiantes demandas del capital. La cultura Norte Americana glorifica las relaciones impersonales y efímeras como “libertad” cuando de hecho estas condiciones reflejan la subordinación anónima y burocrática de una masa de individual al poder del capital corporativo. La Norte Americanización involucra un asalto total a las tradiciones de solidaridad en nombre de la modernidad, ataca a las lealtades de clase en nombre del individualismo, la degradación de la democracia a través de campañas en medios masivos enfocadas en personalidades.

La nueva tiranía cultural está asentada en el discurso omnipresente y repetitivo del mercado, de una cultura homogeneizada del consumo, de un sistema electoral corrupto. La nueva tiranía mediática se ubica al lado de la jerarquía estatal y las instituciones económicas que se extiende desde los amplios dominios de los bancos internacionales hasta las aldeas en los Andes. El secreto del éxito de la penetración cultural Norte Americana en el Tercer Mundo es su capacidad de formar fantasías para escapar de la miseria que el mismo sistema económico y militar de dominación genera. El ingrediente esencial del nuevo imperialismo cultural es la fusión de comercialismo-sexualidad-conservadurismo presentado cada uno como una expresión idílica de las necesidades privadas de auto-realización individual. Para algunas personas del Tercer Mundo inmersas en labores cotidianas sin futuro, esfuerzos por sobrevivir día con día, entre la miseria y la degradación, las fantasías de los medios Norte Americanos, como el evangelista, muestran “algo mejor”, una esperanza en una vida futura mejor – o por lo menos el placer indirecto de ver a otros disfrutándola.

 

Impacto del Imperialismo Cultural

Si queremos entender la ausencia de transformación revolucionaria, a pesar del crecimiento de condiciones revolucionarias, debemos reconsiderar el profundo impacto sicológico de la violencia estatal, el terror político y la profunda penetración de los valores culturales/ideológicos propagados por los países imperialistas e internalizados por los pueblos oprimidos.

La violencia de estado de los 1970’s y comienzos de los 1980’s creó a largo plazo, daños psíquicos a gran escala – miedo a las iniciativas radicales, desconfianza a los colectivos, un sentimiento de impotencia ante las autoridades establecidas – incluso mientras son odiadas las mismas autoridades. El terror volteó a “los pueblos hacia adentro” hacia los territorios privados.

Subsecuentemente, las políticas neo-liberales, una forma de “terrorismo económico”, resultaron el cierre de fábricas, la abolición de la protección legal del trabajo, el crecimiento del empleo temporal, la multiplicación de las empresas individuales mal pagadas. Estas políticas fragmentaron aún más a la clase trabajadora y a las comunidades urbanas. En este contexto de fragmentación, desconfianza y privatización, el mensaje cultural del imperialismo encontró campos fértiles para explotar las vulnerables sensibilidades de los pueblos, fomentando y ahondando el aislamiento personal, las búsquedas egocéntricas y la competencia individual por los siempre escasos recursos.

El imperialismo cultural y los valores que este promueve ha jugado un papel mayor en prevenir a los individuos explotados de responder colectivamente a sus condiciones en deterioro. Los símbolos, imágenes e ideologías que se han esparcido en el Tercer Mundo son los obstáculos mayores para la conversión de la explotación de clase y la creciente in-miseración en bases con conciencia de clase para la acción colectiva. La gran victoria del imperialismo no es únicamente en ganancias materiales, sino además la conquista del espacio interior de la conciencia de los oprimidos directamente a través de los medios masivos e indirectamente a través de la captura (o sometimiento) de su clase política e intelectual. En lo que al renacimiento de políticas revolucionarias es posible, este debe empezar con una guerra abierta no solo a las condiciones de explotación sino con la cultura que oprime a sus víctimas.

 

Límites al Imperialismo Cultural

Contra las presiones del colonialismo cultural está el principio de realidad: la experiencia personal de miseria y explotación impuesta por los bancos multinacionales de Occidente, la represión política/militar ejecutada con armas suministradas por EUA.

Realidades del día a día que los medios escapistas nunca podrán cambiar. Dentro de la conciencia de los pueblos del Tercer Mundo existe una lucha constante entre el demonio del escape individual (cultivado por los medios masivos) y el conocimiento intuitivo de que la acción colectiva y la responsabilidad es la única respuesta práctica. En tiempos de un acenso en las movilizaciones sociales, la virtud de la solidaridad toma precedencia; en tiempos de derrota y decadencia, los demonios de la rapacidad individual adquieren licencia.

Las falsas promesas del imperialismo cultural se tornan en objeto de bromas amargas relegadas a otro tiempo y lugar.

Los atractivos del imperialismo cultural están limitados por los lazos sostenidos de las colectividades – locales y regionales – que tienen sus propios valores y prácticas. Donde los lazos de clase, raza, género y etnia perduran y las prácticas de acción colectiva son fuertes, se limita o rechaza la influencia de los medios masivos.

Para el alcance que las culturas y tradiciones preexistentes existan, éstas forman un “círculo cerrado” que integra las prácticas sociales y culturales que miran hacia adentro y hacia abajo, no hacia arriba y hacia afuera. En muchas comunidades existe un claro rechazo al discurso del “modernismo” en desarrollo asociado con la supremacía del mercado. Las raíces históricas para la solidaridad sostenida y los movimientos anti-imperialistas están sostenidas en comunidades cohesivas étnica y ocupacionalmente; pueblos mineros, aldeas forestales y de pesca, concentraciones industriales en centros urbanos. Donde el trabajo, las clases y las comunidades convergen con tradiciones y prácticas culturales colectivas, el imperialismo cultural retrocede.

La efectividad del imperialismo cultural no sólo depende en sus habilidades técnicas de manipulación, sino en la capacidad del estado para brutalizar y atomizar a la población, para privarla de sus aspiraciones y su fe colectiva por una sociedad igualitaria.

La liberación cultural no sólo envuelve el “empoderamiento” de individuos o clases, sino que depende del desarrollo de una fuerza socio-política capaz de confrontar el terror estatal que precede a la conquista cultural. La autonomía cultural depende del poder social y el poder social es percibido por las clases reinantes como una amenaza al poder económico y estatal. Así como la lucha cultural se asienta en valores de autonomía, comunidad y solidaridad que son necesarios para crear la conciencia para transformaciones culturales, el poder político y militar es necesario para sostener las bases culturales para las identidades nacionales y de clase.

De mayor importancia, la Izquierda debe recrear la fe y la visión de una nueva sociedad construida alrededor de valores espirituales y materiales: valores de belleza y no sólo de trabajo. Solidaridad ligada a la generosidad y dignidad. Donde los medios de producción están subordinados a los esfuerzos por fortalecer y profundizar lazos personales y de amistad permanentes.

El socialismo debe reconocer los anhelos por estar solos, por ser íntimos, así como por ser sociales y colectivos. Por sobre todo, la nueva visión debe inspirar a la gente porque ésta resuena con su deseo no sólo de liberarse de la dominación sino liberarse para crear una vida personal significante a través de relaciones afectivas no-instrumentales que trasciendan el trabajo cotidiano aún mientras éste inspira a la gente para continuar la lucha. El imperialismo cultural persevera en la novedad, las relaciones transitorias y la manipulación personal, pero nunca en una visión de lazos íntimos y auténticos basados en la honestidad personal, la igualdad de género y la solidaridad social.

Las imágenes personales enmascaran los asesinatos masivos del estado, tanto como la retórica tecnocrática racionaliza las armas de destrucción masiva (“bombas intelectuales”). El imperialismo cultural en la era de la “democracia” debe falsear la realidad en el país imperialista para justificar la agresión – al convertir a las víctimas en agresores y a los agresores en víctimas.

Es así que en Panamá el estado imperial de EUA y los medios de comunicación masiva proyectan a Panamá como un peligro de drogas para la población joven en EUA, mientras lanzaba bombas en las comunidades de clases trabajadoras en Panamá.

Las experiencias en El Salvador y Guatemala en los 1980’s son ilustrativas.

El gobierno Sandinista de Nicaragua en los 1980’s y Chile bajo Allende en los 1970’s son emblemáticos.

Los casos de Uruguay y Argentina en los 1970’s y 1980’s bajo los regímenes militares.

James Petras
petras.lahaine.org
Febrero del 2000
Traducción: Dan, 2014
Texto Original: http://www.rebelion.org/hemeroteca/petras/english/cultural_imperialism.htm

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Dan

3 Responses to Imperialismo Cultural de Finales del Siglo XX por James Petras, o cómo entender tu esclavitud cultural.

  1. Me chifla bastante como has planteado el fondo. Me resulta
    claro que te has documentado muchisimo tal vez.

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  3. Olmar says:

    Creo que alguien se olvidó que durante toda la historia de la especie homo sapiens sapiens -y supongo en la prehistoria también, solo que a menor escala- los países gobernantes han ejercido el imperialismo cultural. China, Mesopotamia, Egipto, Grecia, Roma y, mas recientemente y por lo que a nosotros respecta, España, lo que hoy es el Estado del Vaticano, Inglaterra, Francia, tal vez Rusia y claro, ahora USA. Realmente no leí los artículos, solo traté de hacerlo. Pero es lo mismo de siempre, solo depende de si eres de izquierda o de derecha. Y creo se les olvidó citar Panamá y su canal, el norte del antiguo México y la base naval de Guantánamo.

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