Calavera-Carabela II

Published On 2009/06/28 | By Dan | Uncategorized

Pues bien… El taller de “Ciudad, creatividad y prácticas independientes” terminó el pasado miércoles. Hubo también una plática-debate el viernes que me perdí, así es que no la voy a reseñar.

La segunda sesión, de nombre: “Formas de trabajo y producción cultural” se enfocó más o menos en analizar la dinámica de trabajo de alguien que se dedica a la gestión y producción de cultura independiente. Mientras que hay industrias, tanto privadas como gubernamentales dedicadas a generar cultura, que tienen una estructura laboral convencional, esto es, con horarios fijos, prestaciones de ley y gozan de todos los beneficios de la clase trabajadora, aquellas personas que se mueven en el mundo independiente trabajan en una dinámica en la que pasa todo lo contrario.

Muchas veces el artista o promotor cultural independiente tiene que generar ingresos en actividades que nada tienen que ver con su interés artístico, trabajar en un mundo sin horarios y en la precariedad de estar empleados un tiempo, el que dure un proyecto, y estar desempleado otro periodo de tiempo, resultando esto en no generar los beneficios que la antigüedad en el trabajo da para el resto de la clase trabajadora, y más.

Además existe la percepción general de que el artista, por la naturaleza humanista de su oficio, no debe hablar de algo tan mundano como el dinero, y en muchas ocasiones se ve obligado a brindar su trabajo a cambio de valores simbólicos que, aunque a la larga pueden traer beneficios varios, no llevan el pan a la mesa, por así decirlo.

Y ¿porqué un artista se presta a esto? Porque, por lo general, el artista es una persona a la que le motiva mucho compartir su expresión y por abrir puertas puede sacrificar ciertas cosas. Además que el ir acumulando valor simbólico con el tiempo puede resultar en muchos beneficios.

También debatimos el tema de “¿Dónde están los financiamientos para cultura, en el sector público y en el sector privado y lo que puede significar acceder a estos recursos  para el proyecto artístico en sí?”

El día viernes los temas fueron tomando más profundidad. En este entorno político y social dominado por las ideas neoliberales, la política cultural se ha transformado de raíz y el estado, como ha sucedido en muchas de sus responsabilidades, ha optado por dejar a la iniciativa privada la gestión y en general la producción de cultura, lo que provoca que se privilegien los proyectos con rentabilidad económica, ahora en lugar de tener política cultural tenemos la tendencia a tener políticas económico-culturales.

Parece ser un divorcio total. Mientras que el gobierno tiene una actitud pasiva ante la escena cultural emergente, ésta también se resiste a estar relacionada en cualquier forma con el gobierno. ¿Será porque las instituciones gubernamentales tienen una imagen de corrupción, autoritarismo e ineficiencia? Yo no lo sé, pero esta postura nos puede llevar a buscar otras maneras de atraer beneficios a partir del trabajo cultural.

Hoy en el mundo se estudian dinámicas en cuestiones de propiedad intelectual y la activación de redes culturales que beneficien a la sociedad desde la más austera independencia. Suena un tanto utópico pero no deja de ser tentador.

El taller de YP, de alguna forma, fue sembrando ciertos conceptos en los asistentes, que más allá de si uno se identifica o no con ellos, hay que tenerlos presentes. Yo con lo que me quedo es con la enseñanza de que si quieres dedicar tiempo y trabajo a promover arte y cultura, por lo menos tienes que estar al tanto de las estructuras culturales existentes para poder aprovechar las oportunidades que la industria nos pueda brindar. El trabajo independiente no está en contra del trabajo profesional y de la estructura empresarial para lograrlo, al contrario, y si el término “empresa” puede sonar un tanto mundano para alguien, entonces utilicemos el término “redes colectivas de trabajo cultural”.

Un compañero en el taller, cuando todos estábamos desahogando las frustraciones del trabajo cultural independiente en México, hizo la pregunta: ¿Y no será que a lo que todos tenemos miedo es a no encontrar nuestro nichito de consumo en el mercado de hoy? y yo le doy toda la razón. La frase “Por amor al Arte” no hace justicia a la gente que invierte tantos recursos para enriquecer nuestro paso por esta vida. No va contra ninguna moral esperar un beneficio por nuestro trabajo, y si éste está enfocado a nutrir y apoyar culturalmente a nuestras sociedades entonces no sólo se beneficia el artista si no que nos beneficiamos todos.

La principal competencia de la industria cultural es la industria del entretenimiento y en ocasiones se rozan  y se borran las fronteras de uno con el otro, pero para que alguien crezca culturalmente lo primero que ha de tener es el hambre y la disposición a hacerlo, por lo que el trabajo de gestión y promoción cultural implica mucha dedicación…

Por mi parte estoy considerando meterme al hobby de la cerveza artesanal hecha en casa.

Gracias a Clara y Jaron por el taller, aprecio mucho que se hayan tomado el tiempo de compartir su experiencia con nosotros y gracias también a Pacho, a la Casa del Lago y al resto de los asistentes, de quienes fue un placer aprender.

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