La Raza de Bronce, Amado Nervo

La Raza de Bronce

Published On 2009/06/17 | By Dan | feature, Letras, poesía

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Con mucho cariño recuerdo aquellas noches en las que mi mamá, mi hermano y yo esperábamos en el coche a que mi papá saliera de la oficina para regresar a la casa. Mi mamá encontró la dinámica perfecta para que ni mi hermano ni yo estuviéramos impacientes por irnos, al contrario, mi mamá nos mantenía cautivados declamando para nosotros.

No tengo idea cuánto tiempo había que esperar a mi papá pero, haciendo memoria, el repertorio de mi mamá si alcanza para un par de horas… y aunque si era cansado estar ahí esperando, con todo gusto me metía en una cápsula del tiempo para esperar ahí otras tantas horas. [continúa...]

Así es que en homenaje a los viejos tiempos convencí a mi mamá de grabarla declamando uno de mis poemas favoritos: “La Raza de Bronce” de Amado Nervo.

La Raza de Bronce, Amado Nervo 1902. Isabel Medellín: Voz; Dan: Bajo. Línea Alterna 2009.

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Texto
LA RAZA DE BRONCE

LEYENDA HEROICA

Dicha el 19 de julio de 1902 en la Cámara de Diputados

            EN HONOR DE JUÁREZ

                      I

Señor, deja que diga la gloria de tu raza,
la gloria de los hombres de bronce, cuya maza
melló de tantos yelmos y escudos la osadía:
!oh caballeros tigres!, oh caballeros leones!,
!oh! caballeros águilas!, os traigo mis canciones;
!oh enorme raza muerta!, te traigo mi elegía.

                      II

Aquella tarde, en el Poniente augusto,
el crepúsculo audaz era en una pira
como de algún atrida o de algún justo;
llamarada de luz o de mentira
que incendiaba el espacio, y parecía
que el sol al estrellar sobre la cumbre
su mole vibradora de centellas,
se trocaba en mil átomos de lumbre,
y esos átomos eran las estrellas.

Yo estaba solo en la quietud divina
del Valle. ¿Solo? ¡No! La estatua fiera
del héroe Cuauhtémoc, la que culmina
disparando su dardo a la pradera,
bajo del palio de pompa vespertina
era mi hermana y mi custodio era.

Cuando vino la noche misteriosa
—jardín azul de margaritas de oro—
y calló todo ser y toda cosa,
cuatro sombras llegaron a mí en coro;
cuando vino la noche misteriosa
—jardín azul de margaritas de oro—.

Llevaban una túnica espledente,
y eran tan luminosamente bellas
sus carnes, y tan fúlgida su frente,
que prolongaban para mí el Poniente
y eclipsaban la luz de las estrellas.

Eran cuatro fantasmas, todos hechos
de firmeza, y los cuatro eran colosos
y fingían estatuas, y sus pechos
radiaban como bronces luminosos.

Y los cuatro entonaron almo coro…
Callaba todo ser y toda cosa;
y arriba era la noche misteriosa
jardín azul de margaritas de oro.

                      III

Ante aquella visión que asusta y pasma,
yo, como Hamlet, mi doliente hermano,
tuve valor e interrogué al fantasma;
mas mi espada temblaba entre mi mano.

—¿Quién sois vosotros, exclamé, que en presto
giro bajáis al Valle mexicano?
Tuve valor para decirles esto;
mas mi espada temblaba entre mi mano.

—¿Qué abismo os engendró? ¿De qué funesto
limbo surgís? ¿Sois seres, humo vano?
Tuve valor para decirles esto;
mas mi espada temblaba entre mi mano.

—Responded, continué. Miradme enhiesto
y altivo y burlador ante el arcano.
Tuve valor para decirles esto;
¡mas mi espada temblaba entre mi mano…!

                      IV

Y un espectro de aquéllos, con asombros
vi que vino hacia mí, lento y sin ira,
y llevaba una piel sobre los hombros
y en las pálidas manos una lira;
y me dijo con voces resonantes
y en una lengua rítmica que entonces
comprendí: —«¿Que quiénes somos? Los gigantes
de una raza magnífica de bronces.

»Yo me llamé Netzahualcóyotl y era
rey de Texcoco; tras de lid artera,
fui despojado de mi reino un día,
y en las selvas erré como alimaña,
y el barranco y la cueva y la montaña
me enseñaron su augusta poesía.

»Torné después a mi sitial de plumas,
y fui sabio y fui bueno; entre las brumas
del paganismo adiviné al Dios Santo;
le erigí una pirámide, y en ella,
siempre al fulgor de la primera estrella
y al son del huéhuetl, le elevé mi canto.»

                      V

Y otro espectro acercóse; en su derecha
levaba una macana, y una fina
saeta en su carcaje, de ónix hecha;
coronaban su testa plumas bellas,
y me dijo: —«Yo soy Ilhuicamina,
sagitario del éter, y mi flecha
traspasa el corazón de las estrellas.

»Yo hice grande la raza de los lagos,
yo llevé la conquista y los estragos
a vastas tierras de la patria andina,
y al tornar de mis bélicas porfías
traje pieles de tigre, pedrerías
y oro en polvo… ¡Yo soy Ilhuicamina!»

                      VI

Y otro espectro me dijo: —«En nuestros cielos
las águilas y yo fuimos gemelos:
¡Soy Cuauhtémoc!  Luchando sin desmayo
caí… ¡porque Dios quiso que cayera!
Mas caí como águila altanera:
viendo al sol, y apedreada por el rayo.

»El español martirizó mi planta
sin lograr arrancar de mi garganta
ni un grito, y cuando el rey mi compañero
temblaba entre las llamas del brasero:
—¿Estoy yo, por ventura, en un deleite?,
le dije, y continué, sañudo y fiero,
mirando hervir mis pies en el aceite…»

                      VII

Y el fantasma postrer llegó a mi lado:
no venía del fondo del pasado
como los otros; mas del bronce mismo
era su pecho, y en sus negros ojos
fulguraba, en vez de ímpetus y arrojos,
la tranquila frialdad del heroísmo.

Y parecióme que aquel hombre era
sereno como el cielo en primavera
y glacial como cima que acoraza
la nieve, y que su sino fue, en la Historia,
tender puentes de bronce entre la gloria
de la raza de ayer y nuestra raza.

Miróme con su límpida mirada,
y yo le vi sin preguntarle nada.
Todo estaba en su enorme frente escrito:
la hermosa obstinación de los castores,
la paciencia divina de las flores
y la heroica dureza del granito…

¡Eras tú, mi Señor; tú que soñando
estás en el panteón de San Fernando
bajo el dórico abrigo en que reposas;
eras tú, que en tu sueño peregrino,
ves marchar a la Patria en su camino
rimando risas y regando rosas!

Eras tú, y a tus pies cayendo al verte:
—Padre, te murmuré, quiero ser fuerte:
dame tu fe, tu obstinación extraña;
quiero ser como tú, firme y sereno;
quiero ser como tú, paciente y bueno;
quiero ser como tú, nieve y montaña.
Soy una chispa; ¡enséñame a ser lumbre!
Soy un gujarro; ¡enséñame a ser cumbre!
Soy una linfa: ¡enséñame a ser río!
Soy un harapo: ¡enséñame a ser gala!
Soy una pluma: ¡enséñame a ser ala,
y que Dios te bendiga, padre mío!.

                      VIII

Y hablaron tus labios, tus labios benditos,
y así respondieron a todos mis gritos,
a todas mis ansias: —«No hay nada pequeño,
ni el mar ni el guijarro, ni el sol ni la rosa,
con tal de que el sueño, visión misteriosa,
le preste sus nimbos, ¡y tu eres el sueño!

»Amar, ¡eso es todo!; querer, ¡todo es eso!
Los mundos brotaron el eco de un beso,
y un beso es el astro, y un beso es el rayo,
y un beso la tarde, y un beso la aurora,
y un beso los trinos del ave canora
que glosa las fiestas divinas de Mayo.

»Yo quise a la Patria por débil y mustia,
la Patria me quiso con toda su angustia,
y entonces nos dimos los dos un gran beso;
los besos de amores son siempre fecundos;
un beso de amores ha creado los mundos;
amar… ¡eso es todo!; querer… ¡todo es eso!»

Así me dijeron tus labios benditos,
así respondieron a todos mis gritos,
a todas mis ansias y eternos anhelos.
Después, los fantasmas volaron en coro,
y arriba los astros —poetas de oro—
pulsaban la lira de azur de los cielos.

                      IX

Mas al irte, Señor, hacia el ribazo
donde moran las sombras, un gran lazo
dejabas, que te unía con los tuyos,
un lazo entre la tierra y el arcano,
y ese lazo era otro indio: Altamirano;
bronce también, mas bronce con arrullos.

Nos le diste en herencia, y luego, Juárez,
te arropaste en las noches tutelares
con tus amigos pálidos; entonces,
comprendiendo lo eterno de tu ausencia,
repitieron mi labio y mi conciencia:
—Señor, alma de luz, cuerpo de bronce.
Soy una chispa; ¡enséñame a ser lumbre!
Soy un gujarro; ¡enséñame a ser cumbre!
Soy una linfa: ¡enséñame a ser río!
Soy un harapo: ¡enséñame a ser gala!
Soy una pluma: ¡enséñame a ser ala,
y que Dios te bendiga, padre mío!.

Tú escuchaste mi grito, sonreíste
y en la sombra infinita te perdiste
cantando con los otros almo coro.

Callaba todo ser y toda cosa;
y arriba era la noche misteriosa
jardín azul de margaritas de oro…

autógrafo

Amado Nervo, 1902, en Honor Juárez, ante la Cámara de Diputados

 

nervo1

20071231 – tepic, nayarit, Mexico – amado nervo y las palomas, estatua de amado nervo en el centro de tepic, la catedral al fondo, paloma, – Foto: Tapiro. http://www.flickr.com/photos/tapiro/2170451013/.

Si ya le dieron “play” al audio mejor no sigan leyendo. Si antes del audio prefieren terminar de leer, gracias  y bienvenidos, je.

¿Porqué subir este poema a Línea Alterna?

Siento que hoy por hoy “La Raza de Bronce” retrata toda la nostalgia y el orgullo de la verdadera identidad nacional. No propongo que desde ahora hablemos todos en Nahuatl ni que nos envolvamos en la bandera ni que “nos pongamos la verde…”. Lo que quiero transmitir es que los mexicanos de hoy, como quiera que sea, somos herederos de esta grandeza que sigue latente en nuestra gente y en nuestra cultura y ¿qué mejor ejemplo de esto que el de Amado Nervo y su obra?

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Dan

9 Responses to La Raza de Bronce

  1. Marlon says:

    Los gigantes de un raza magnifica de bronces////////////////////////// tiene el don usted de hacernos imaginar el pasado y enorgullernos de esa historia. Aunque lejos de esa tierra, tristemente solo saber lo bella y tan profundo espiiritu de grandeza que tiene , tistemente QUE DIOS TE BENDIGA PADRE MIO aunque lejos de mi tierra solo venerarla me toca ya que lejos de ella tendre que buscar la riqueza para mis seres queridos aunque la riquiza sea de fantasia y solo una estabilidad quebrantable. gracias a La Raza de Bronce.

    gracias Senora por recitarla…
    Desde California

  2. Dan Dan says:

    Marlon!
    Compa, mil gracias por comentar!
    Por cuestiones de trabajo desatendí el blog y ahora que me doy una vuelta por acá me encuentro con tu comentario.
    A mi madre le va a dar mucho gusto leer tus amables palabras. Tienes toda la razón, el poema toca unas fibras bastante sensibles y supongo que estando lejos del terruño el sentimiento ha de ser más fuerte.
    El tuyo es el primer comentario en línea alterna de alguien ajeno a mi círculo de amistades y no puedo evitar sentir gusto de saber que por ahí alguien se identifica un poco con este esfuerzo. Gracias por pasar por aquí, leer y comentar, espero nos acompañes seguido.
    Bienvenido y gracias!

  3. Marcelo Sánchez says:

    Felcidades por la declamación, es también una de mis poesías favoritas por su temática y musicalidad, y la interpretación de Doña Isabel refleja precisamente esa armonía en la voz.

  4. Marlon says:

    Pues esta vez no escuche el poema, pero saben, el solo hecho de ver las imagenes y saber la riqueza de palabras que aqui se encuentran me senti satisfecho, y como dije en otro comentario que hize, no le di una vuelta al blog ya que aqui ya es media noche y tengo que ir a esa camita, que hay de nuevo en Linea Directa????????????????????????????????????????????????????????

  5. Dan Dan says:

    Marcelo
    A nombre de mi mamá, agradezco tus amables palabras. Me da mucho gusto que la disfrutaras. El mismo día que grabamos “La Raza de Bronce”, de pilón grabamos también “Guadalupe la Chinaca”, jeje, un día de estos que tenga un ratito la voy a subir, seguro que también te va a gustar.
    Gracias por pasar por aquí y en especial, gracias por dejarnos un comentario! Saludos, Dan.

  6. jesus says:

    buenos dias soy profesor y nesesito declamar con mis alumnos esta hermosa pesia pero no he encontrado un disco para ensayar la declamacion si pudieran decirme dodne puedo conseguir su disco o si pudieran mandarme este archivo a mi correo ya que lo nesesito para un concurso de poesia y me gusta como lo declama usted gracias por subirla y si pudiera mandarmela o como puedo pedir en mp3 este archivo

  7. mensos caras de papa

  8. ALFREDO KENIO CERON CHAVEZ says:

    Con gran gusto encontre es blog, gracias por disipar algunas dudas sobre la forma de interpretarla, mis alumnos participarn en el concurso interno de poesia coral en la modalidad de voces y vivencias , en la Escuela Secundaria General Carmen Serdan de Cd. Serdán Pue. Mex. le comparto esto para que un futuro podamos comunicarnos y sea tan amable de indicarme como le hago llegar una copia del video sobre el trabajo que estamos montando

  9. Maía Del Socorro says:

    Felicidades Isabel Medelli. por que en estos tiempos angustiosos nos da valor declamando la grandeza de la Raza de bronce.

    María del Socorro Vargas
    por medio de Cruz Vargas

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